Cuando para algunos correr un maratón, 42 km., es una acto impensable, para Fauja Singh, es una actividad que ha comenzado a realizar hace unos 11 años, lo sorprendente es conocer la edad de este atleta, tiene 100 años. Este fin de semana ha concluido el maratón de Toronto, en donde ha establecido un nuevo récord, al ser la persona de más edad que termina un maratón. Ha entrado en el Libro Guiness de los Récords.
- El Despertar De La Consciencia
- El Despertar De La Consciencia
- Presentación Canal Youtube
- Sintomas Del Despertar Espiritual
- ¿Quién Soy? o Mejor ¿Quién NO Soy?
- El Interior Tu Interior- Despierta40
- Almacenamiento De Frecuencias
- Ley De La Atraccion
- Desdoblamiento Astral
- Cuentos
- Cuentos Para Reflexionar
- Cofre Universal
- Videoteca
- Documentales
- Archivos Documentales 1
- Sirius CE5 Existencia Y Contacto Extraterreste
- Thrive ¿Cuanto Le Costara Al Planeta?
- Food, INC La Industria Alimentaria
- HOME Nuestro Planeta
- Yo, Libre Un Viaje Al Instante Presente
- Kymatica
- La Educacion Prohibida
- Entre Maestros Una Educacion Sin Precedentes
- The Fhase ¿Quien A Limitado El Desarrollo Humano?
- Baraka Instrumental
- Archivos Documentales 2
- Archivos Documentales 1
- Peliculas
- Videos
- Musica
- Documentales
- Meditaciones
- Meditacion
- Archivos Meditacion 1
- Archivos Meditacion 2
- Meditacion Con Arboles
- Meditacion Galactica o De Mente Natural
- Increibles Beneficios De La Meditacion
- Quinto Disco Solar
- Meditacion Del OM
- Meditacion De La Luz Dorada
- Meditacion En El Tercer Ojo
- La Sintonia De La Llama Violeta
- los Cinco Budas Dhyani y Su Mandala
- No es el Mundo que ves, es el Mundo que eres
- Archivos Meditacion 3
- Archivos Meditacion 4
- Respiracion
- Relajacion
- Meditacion
- Cursos
- Tienda
- Nucleo
- #FreeYuYee
- Teloregalo46
Mostrando entradas con la etiqueta asombroso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asombroso. Mostrar todas las entradas
Explosión en la central nuclear de Fukushima
El sábado se ha producido una explosión de gas hidrógeno en el primer reactor de la central nuclear de Fukushima (240 kilómetros al norte de Tokio).
Vídeo de un águila atrapando a un niño
En Quebec, Canadá, se ha grabado este sorprendente vídeo. En él se puede observar perfectamente como un águila, después de sobrevolar un parque, baja a ras de suelo para intentar llevarse en sus garras a un pequeño niño sentado en la hierba. Logra incluso levantarlo en el aire para luego dejarlo caer. La madre al lado se acerca a socorrerlo, y el autor del vídeo corre para aproximarse a la increíble escena.
Este vídeo se publicó en youtube el 18 de diciembre, y en poco tiempo, un día, superó el millón de visitas, con siete mil comentarios.
Dynamo El Mago Episodio 8 HD Español - YouTube
Sinopsis: En un mundo donde la magia y la capacidad para el asombro parecen haber sido desterrados, Discovery MAX se ha guardado un as bajo la manga con el británico Steven Frayne, más conocido como ‘Dynamo’. Se trata de un joven corriente que ha irrumpido en el mundo de la magia rompiendo moldes gracias a su inconfundible estilo, alejado de cualquier estereotipo tradicional.Llega a Discovery MAX Dynamo: el mago y su nueva forma de hacer y entender la magia, diferente a todo lo que has podido ver hasta ahora, un auténtico fenómeno a nivel internacional y en las redes sociales. El mago de lo imposible, que hará realidad proezas inimaginables.Dynamo El Mago Episodio 7 HD Camina por la pared¡¡ ESPAÑOL - YouTube
Sinopsis: En un mundo donde la magia y la capacidad para el asombro parecen haber sido desterrados, Discovery MAX se ha guardado un as bajo la manga con el británico Steven Frayne, más conocido como ‘Dynamo’. Se trata de un joven corriente que ha irrumpido en el mundo de la magia rompiendo moldes gracias a su inconfundible estilo, alejado de cualquier estereotipo tradicional.Llega a Discovery MAX Dynamo: el mago y su nueva forma de hacer y entender la magia, diferente a todo lo que has podido ver hasta ahora, un auténtico fenómeno a nivel internacional y en las redes sociales. El mago de lo imposible, que hará realidad proezas inimaginables.Dynamo el Mago Episodio 6 ESPAÑOL (HD) - YouTube
Sinopsis: En un mundo donde la magia y la capacidad para el asombro parecen haber sido desterrados, Discovery MAX se ha guardado un as bajo la manga con el británico Steven Frayne, más conocido como ‘Dynamo’. Se trata de un joven corriente que ha irrumpido en el mundo de la magia rompiendo moldes gracias a su inconfundible estilo, alejado de cualquier estereotipo tradicional.Llega a Discovery MAX Dynamo: el mago y su nueva forma de hacer y entender la magia, diferente a todo lo que has podido ver hasta ahora, un auténtico fenómeno a nivel internacional y en las redes sociales. El mago de lo imposible, que hará realidad proezas inimaginables.Dynamo el Mago Episodio 4 ESPAÑOL (HD)
Sinopsis: En un mundo donde la magia y la capacidad para el asombro parecen haber sido desterrados, Discovery MAX se ha guardado un as bajo la manga con el británico Steven Frayne, más conocido como ‘Dynamo’. Se trata de un joven corriente que ha irrumpido en el mundo de la magia rompiendo moldes gracias a su inconfundible estilo, alejado de cualquier estereotipo tradicional.Llega a Discovery MAX Dynamo: el mago y su nueva forma de hacer y entender la magia, diferente a todo lo que has podido ver hasta ahora, un auténtico fenómeno a nivel internacional y en las redes sociales. El mago de lo imposible, que hará realidad proezas inimaginables.Un hombre es operado por un tumor de 90 kilos en su pierna
Nguyen Duy Hai le detectaron un extraño tumor con solo cuatro años con el
que ha convivido cerca 28 años y ¡hasta llego a pesar 90 kilos!. Fue operado
hace unos días atras con éxito por el equipo de cirugía del France-Vietnam
Hospital de Ho Chi Minh
La intervención que se realizó ha durado hasta más de 10 horas. El hermano de Nguyen Duy Sang dijo a los medios lo siguiente sobre la operación de su hermano: "El doctor le dijo a mi madre que la cirugía había terminado de manera exitosa".
Según los medios vietnamitas, los médicos le amputaron parte de la pierna cuando tenía 17 años pero el tumor continuó creciendo hasta dejarle atado a la cama por su tamaño.
Un cirujano estadounidense, que se llama McKay McKinnon, es quien ha llevado la operación tanto en esta como en otros países, el dirigió la arriesgada operación que contemplaba hasta un 50% de posibilidades de éxito.
La operación ha costado hasta los 252 millones de Dong (9.000 €) que serán cubiertos por donaciones recaudadas en el país y el extranjero.
La intervención que se realizó ha durado hasta más de 10 horas. El hermano de Nguyen Duy Sang dijo a los medios lo siguiente sobre la operación de su hermano: "El doctor le dijo a mi madre que la cirugía había terminado de manera exitosa".
Según los medios vietnamitas, los médicos le amputaron parte de la pierna cuando tenía 17 años pero el tumor continuó creciendo hasta dejarle atado a la cama por su tamaño.
Un cirujano estadounidense, que se llama McKay McKinnon, es quien ha llevado la operación tanto en esta como en otros países, el dirigió la arriesgada operación que contemplaba hasta un 50% de posibilidades de éxito.
![]() |
| Nguyen Duy Hai demostrando su tumor |
La operación ha costado hasta los 252 millones de Dong (9.000 €) que serán cubiertos por donaciones recaudadas en el país y el extranjero.
Un chico Indio resucitó 10 horas despues de su muerte
El doctor Pradeep Mittal, el médico que expidió el certificado de defunción ha sido suspendido en su hospital
![]() |
| Radhey, el chico que
"resucito" Fuente: http://www.tusnoticiascuriosas.com/2011/11/un-chico-indio-resucito-10-horas.html |
Todo empezo cuando Radhey fue llevado inconsciente al hospital y allí el doctor Pradeep Mittal ordenó que su cuerpo fuese llevado a la morgue y cuando se iba a dar paso con la autopsia el supuesto muerto despertó. Abajo teneís una foto de Radhey:
¡Hurra por el saltonauta!
Baumgartner, al tomar tierra tras su salto estratosférico. / b. g. (AP)
Arrojado por Dios del cielo, el orgulloso Lucifer, cuenta Milton, cayó a la tierra como un fulgurante meteorito durante nueve días. Felix Baumgartner no ha batido ese diabólico (!) récord de caída libre, pero en cambio ha saltado por sí mismo, ¡qué tío! El gran salto del Louganis de la estratosfera —que además, como el rey del trampolín, realizó varias (involuntarias) piruetas— nos coloca de golpe en el territorio del mito y de los sueños. Proeza tecnológica, sí; aventura, también; deporte de (demasiado) riesgo, sin duda. Y con mucho en común con el portento de feria, el hombre bala (¡la primera fue una chica, en 1877, en el circo de Barnum!).
Pero ese estremecimiento en las entrañas que sentimos ante el salto y sus prolegómenos la tarde del domingo y que nos dejó las tripas indispuestas para la cena procede, además del susto, de una conmoción en niveles más profundos. Baumgartner ha saltado desde la luz de la realidad a las simas más hondas de nuestras almas. En su salto laten otros saltos, verdaderos y de leyenda, pero, sobre todo, resuenan en él desafíos y miedos atávicos. Decía Jack London que el recuerdo más común que poseemos los seres humanos es el de la caída en el espacio.
La caída la llevamos dentro: ya nuestros ancestros hominoideos temían precipitarse de las ramas en las que vivían para evitar caer en las garras de los depredadores terrestres. El pavor a la caída, el vértigo, significa literalmente el miedo a la pérdida de la seguridad de nuestro paraíso arbóreo, siempre con la fruta al alcance, antes de que tuviéramos que descender por narices y dedicarnos al pecado de la carne (hurgar en la carroña dejada por las grandes bestias) para devenir verdaderos humanos.
La caída está en nuestros genes y en nuestras religiones. Seguramente también en nuestro destino, personal y de especie. No en balde caer se relaciona con fallar y pecar mientras que ascender es siempre una experiencia positiva, salvífica y santificante. Cayó Roma, cayó Bizancio, cayeron Tiger Woods y Lance Amstrong; cayó Ícaro, pero no sin haberse regalado antes la felicidad de volar. Desde niños experimentamos la ambivalente atracción de las alturas —es excitante subir pero luego hay que bajar—, una atracción que encuentra eco festivo en los parques de atracciones, tirolinas, puentings, globos y paracaidismos varios. El hombre supersónico es la magnificación de ese (in) sano impulso. Su saludo militar tuvo, me parece, mucho de parodia, de broma infantil, admirable en esa tesitura. Solo le faltó gritar, como Buzz Lightyear: “¡Al infinito y más allá!”.
Cuando Baumgartner ascendía en su cápsula todos conteníamos la respiración. Todos también nos identificamos con él al abrir la compuerta y situarse en el tremendo peldaño del espacio. Muchos pensaron que era una solemne majadería lanzarse así al vacío, pero también muchos sentimos al dar el paso el saltonauta —además de flaquear las piernas— el orgullo de ser humanos. ¡Qué emocionante ver a uno de los nuestros portar así nuestra antorcha! ¡Esos segundos de magnífico desafío a la fragilidad del cuerpo y la mente, frente al cosmos! Cuando un hombre o una mujer se atreven, todos vamos un poco con ellos. Desde nuestros inicios cruzar umbrales, hacer lo impensable, afrontar los retos más aparentemente absurdos, trascender, se ha tenido por locura y despropósito. Hay un anciano que ha saltado en paracaídas a los 92 años, un niño que lo ha hecho a los cuatro. Pero sin ese impulso que ha convertido ahora al valiente austriaco en bólido humano, en superhéroe de carne y hueso, no habríamos posiblemente atravesado los mares, conquistado desiertos, vencido selvas y llegado a los polos y a la Luna. El valor y la curiosidad nos hacen tan humanos como el miedo. Da Vinci construyó extrañas máquinas voladoras, Benjamin Franklin experimentó con globo. Lástima que no les haya sido dado contemplar la escena del domingo. ¿Qué le habría parecido a Julio Verne, a Arthur C. Clarke?
Añadamos que Baumgartner ha saltado para Red Bull y no para la industria militar. Así que, a diferencia de su predecesor el capitán Kittinger, o de Yeager, que rompió la barrera del sonido en su reactor, su épica es la de los saltos civiles y se aleja de la de los Fallschirmjager o de la 101 Aerotransportada. Es nuestro ángel moderno. Gloriosamente caído, para celebración de la humanidad y de su valor.
Pero ese estremecimiento en las entrañas que sentimos ante el salto y sus prolegómenos la tarde del domingo y que nos dejó las tripas indispuestas para la cena procede, además del susto, de una conmoción en niveles más profundos. Baumgartner ha saltado desde la luz de la realidad a las simas más hondas de nuestras almas. En su salto laten otros saltos, verdaderos y de leyenda, pero, sobre todo, resuenan en él desafíos y miedos atávicos. Decía Jack London que el recuerdo más común que poseemos los seres humanos es el de la caída en el espacio.
La caída la llevamos dentro: ya nuestros ancestros hominoideos temían precipitarse de las ramas en las que vivían para evitar caer en las garras de los depredadores terrestres. El pavor a la caída, el vértigo, significa literalmente el miedo a la pérdida de la seguridad de nuestro paraíso arbóreo, siempre con la fruta al alcance, antes de que tuviéramos que descender por narices y dedicarnos al pecado de la carne (hurgar en la carroña dejada por las grandes bestias) para devenir verdaderos humanos.
La caída está en nuestros genes y en nuestras religiones. Seguramente también en nuestro destino, personal y de especie. No en balde caer se relaciona con fallar y pecar mientras que ascender es siempre una experiencia positiva, salvífica y santificante. Cayó Roma, cayó Bizancio, cayeron Tiger Woods y Lance Amstrong; cayó Ícaro, pero no sin haberse regalado antes la felicidad de volar. Desde niños experimentamos la ambivalente atracción de las alturas —es excitante subir pero luego hay que bajar—, una atracción que encuentra eco festivo en los parques de atracciones, tirolinas, puentings, globos y paracaidismos varios. El hombre supersónico es la magnificación de ese (in) sano impulso. Su saludo militar tuvo, me parece, mucho de parodia, de broma infantil, admirable en esa tesitura. Solo le faltó gritar, como Buzz Lightyear: “¡Al infinito y más allá!”.
Cuando Baumgartner ascendía en su cápsula todos conteníamos la respiración. Todos también nos identificamos con él al abrir la compuerta y situarse en el tremendo peldaño del espacio. Muchos pensaron que era una solemne majadería lanzarse así al vacío, pero también muchos sentimos al dar el paso el saltonauta —además de flaquear las piernas— el orgullo de ser humanos. ¡Qué emocionante ver a uno de los nuestros portar así nuestra antorcha! ¡Esos segundos de magnífico desafío a la fragilidad del cuerpo y la mente, frente al cosmos! Cuando un hombre o una mujer se atreven, todos vamos un poco con ellos. Desde nuestros inicios cruzar umbrales, hacer lo impensable, afrontar los retos más aparentemente absurdos, trascender, se ha tenido por locura y despropósito. Hay un anciano que ha saltado en paracaídas a los 92 años, un niño que lo ha hecho a los cuatro. Pero sin ese impulso que ha convertido ahora al valiente austriaco en bólido humano, en superhéroe de carne y hueso, no habríamos posiblemente atravesado los mares, conquistado desiertos, vencido selvas y llegado a los polos y a la Luna. El valor y la curiosidad nos hacen tan humanos como el miedo. Da Vinci construyó extrañas máquinas voladoras, Benjamin Franklin experimentó con globo. Lástima que no les haya sido dado contemplar la escena del domingo. ¿Qué le habría parecido a Julio Verne, a Arthur C. Clarke?
Añadamos que Baumgartner ha saltado para Red Bull y no para la industria militar. Así que, a diferencia de su predecesor el capitán Kittinger, o de Yeager, que rompió la barrera del sonido en su reactor, su épica es la de los saltos civiles y se aleja de la de los Fallschirmjager o de la 101 Aerotransportada. Es nuestro ángel moderno. Gloriosamente caído, para celebración de la humanidad y de su valor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


